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Juan Liscano

Juan Liscano

Situación

SITUACIÓN


A Rafael Cadenas

Se hizo tarde.

La lucidez protege

de la desolación.

Se hizo tarde

para emprender el viaje

hacia el conocimiento liberador.

Somos siervos

de los artificios inventados

por nosotros mismos.

Siervos de máquinas,

de imágenes sustitutivas

del mundo,

de raudales energéticos hurtados

al cosmos.

Nos infecta el afán de poder,

el ansia de dominar

sin merecimiento.

Sin embargo... a veces...

se oyen llamadas truncas,

ecos de grandes luces,

anuncios de desgarraduras celestes.

Adviene la nostalgia inexplicable

de lo perdido sin haberlo tenido,

de lo nunca vivido.

La multiplicidad ahoga.

Se pertenece a la multitud,

a lo relativo, a lo virtual,

a lo ilusorio.

Sin embargo...

se escucha, de pronto,

fluir en uno mismo el manantial secreto,

se respira un súbito perfume,

se aprende, mirando las olas,

la fuerza de alzarse, de romper

y volver a levantarse intacto.

¡Buscar la piedra ardiente,

seguir el árbol caminante,

cantar a las torres del viento

llenándose de los helechos colgantes!

Pero

¿no será muy tarde?


500
Francisco Villaespesa

Francisco Villaespesa

Fantasía Morisca

El reloj encantado

retumba la una.



Bajo el plateado

temblor de la Luna,

la fuente sonora

del patio, entre tanto,

nos cuenta el encanto

de la reina mora.



Un dragón vigila

su lóbrego encierro.

La feroz pupila

se revuelve inquieta.



A quien mira, mata.

La mano de hierro

crispada aún, sujeta

la llave de plata.



Lenta el agua llora;

y la reina mora,

sola con su llanto,

espera el acero

del joven guerrero

que rompa el encanto.



Pálida y sumisa,

bajo una palmera,

con su peine de oro

y marfil, alisa

el negro tesoro

de su cabellera!



El reloj encantado

retumba la una.

Bajo el plateado

temblor de la Luna,

la fuente sonora

del patio, entre tanto,

nos cuenta el encanto

de la reina mora!
362
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Al Volver

¡Bien hayas oh lejano
y glorioso contento
de volver a mirarla!

¡Qué desgano
el del viaje de ahora, que me cubre
de una angustia de pésame!

Presiento
la fuga del amor en este octubre.

Corre la antigua posta en la llanura
barrida por los cierzos de contino;
el sol avaro apenas si fulgura
sobre la paz de otoño del camino,
y con fúnebres sones
que se dilatan por la carretera
van entonando en la mañana austera
coplas de desamor los postillones.

(Fuensanta: cuando ingreso a tu azul valle
la ternura de ayer se me alborota,
pero yo le aconsejo que se calle.
Mi corazón es una cuerda rota).

Y te miro por fin... ¡Pero qué raros
se le aparecen a mi fe taimada
tu faz risueña y tus vestidos claros!
¡Oh, qué lejos te fuiste, enlutada!

Haces bien en reír de mis locuelas
ilusiones, ¡ay Dios!, de hacerte mía,
y en darlas un adiós, que es alegría
en el augurio de tus blancas telas.

En la zona en que muertas a cuchillo
mis esperanzas yacen hoy deshechas
¿no miras, dulce amada,
la pagana visión de un amorcillo
que me dispara sus ardidas flechas,
pero que va volando en retirada?
540
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Sabe Dios Sin Saber De Vos Deseo

Sabe Dios sin saber de vos deseo,
y témolo saber más que la muerte:
ved, señora, cuál es mi mala suerte,
de qué contrarios tormentar me veo.

De no saber de vos tan mal poseo
que en fiera rabia el desear convierte;
y por no saber nueva en que no acierte,
el triste desear huyo y rodeo.

Así el que ve la nave irse abrasando,
estando dentro en ella en la batalla,
modo para salvarse anda buscando;

mas doquiera que va su muerte halla:
el enemigo, el contrastar nadando;
y en la nave ella viene sin buscalla.
328
José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

Fragmento Apócrifo De Pausanias

FRAGMENTO APÓCRIFO DE PAUSANIAS


Teseo persiguió el ejército de las
amazonas, cautivó su reina y la sedujo. La tropa de las mujeres
huyó sobre el Bósforo congelado, montada en caballos de
alzada soberbia. Una de ellas murió en el sitio de su nombre,
donde los atenienses la recuerdan y la honran. Las fugitivas volvieron
a perderse en la estepa de su nacimiento, socorridas de la
brumazón.

Un autor anónimo refiere las valentías
del hijo de Teseo y de la amazona cautiva. Se atrevió a
solicitar el amor de la sacerdotisa de un culto severo, dedicado a una
divinidad telúrica, reverenciada y temida por los esclavos
asiáticos.

El joven licencioso contrajo una rara enfermedad de
la mente y vagaba delirando por la ciudad y su campiña,
amenazando con volverse lobo.

Teseo escucha el parecer de viajeros memoriosos,
habituados a la nave y a la caravana, y manda por un médico
hasta el valle del Nilo.

El sabio se presentó al cabo de un mes y
consiguió sanar al mozo delirante por medio de la palabra y
envolviéndolo en el humo de una rasina balsámica.

Teseo fiaba en la medicina de los egipcios y los
tenía por el pueblo más sano y longevo de la tierra.

El médico dejó, en memoria de su paso,
una efigie de su persona. Yo la he visto entre los simulacros y ensayos
de un arte rudimentario.

La figura del egipcio, de cráneo desnudo,
mostraba la actitud paciente y ensimismada de un escriba de la
nación.


514
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

In Memoriam

El vago azar o las precisas leyes
Que rigen este sueño, el universo,
Me permitieron compartir un terso

Trecho del curso con Alfonso Reyes.
Supo bien aquel arte que ninguno
Supo del todo, ni Simbad ni Ulises,

Que es pasar de un país a otros países
Y estar íntegramente en cada uno.
Si la memoria le clavó su flecha

Alguna vez, labró con el violento
Metal del arma el numeroso y lento
Alejandrino o la afligida endecha.

En los trabajos lo asistió la humana
Esperanza y fue lumbre de su vida
Dar con el verso que ya no se olvida

Y renovar la prosa castellana.
Más allá del Myo Cid de paso tardo
Y de la grey que aspira a ser oscura,

Rastreaba la fugaz literatura
Hasta los arrabales del lunfardo.
En los cinco jardines del Marino

Se demoró, pero algo en él había
Inmortal y esencial que prefería
El arduo estudio y el deber divino.

Prefirió, mejor dicho, los jardines
De la meditación, donde Porfirio
Erigió ante las sombras y el delirio

El Árbol del Principio y de los Fines.
Reyes, la indescifrable providencia
Que administra lo pródigo y lo parco

Nos dio a los unos el sector o el arco,
Pero a ti la total circunferencia.
Lo dichoso buscabas o lo triste

Que ocultan frontispicios y renombres:
Como el Dios del Erígena, quisiste
Ser nadie para ser todos los hombres.

Vastos y delicados esplendores
Logró tu estilo, esa precisa rosa,
Y a las guerras de Dios tornó gozosa

La sangre militar de tus mayores.
¿Dónde estará (pregunto) el mexicano?
¿Contemplará con el horror de Edipo

Ante la extraña Esfinge, el Arquetipo
Inmóvil de la Cara o de la Mano?
¿O errará, como Swedenborg quería,

Por un orbe más vívido y complejo
Que el terrenal, que apenas es reflejo
De aquella alta y celeste algarabía?

Si (como los imperios de la laca
Y del ébano enseñan) la memoria
Labra su íntimo Edén, ya hay en la gloria

Otro México y otra Cuernavaca.
Sabe Dios los colores que la suerte
Propone al hombre más allá del día;

Yo ando por estas calles. Todavía
Muy poco se me alcanza de la muerte.
Sólo una cosa sé. Que Alfonso Reyes

(Dondequiera que el mar lo haya arrojado)
Se aplicará dichoso y desvelado
Al otro enigma y a las otras leyes.

Al impar tributemos, al diverso
Las palmas y el clamor de la victoria:
No profane mi lágrima este verso
Que nuestro amor inscribe a su memoria.
711
Efraín Huerta

Efraín Huerta

¿quién Que Es No Ama A Virginia Woolf?

¿QUIÉN QUE ES NO AMA A VIRGINIA WOOLF?


Señora mía: sus labios son perfectos

y su mirada tan grande me tiembla la piel;

su falda de terciopelo naranja me parece infinita

—y su andar, como su bañar y hablar a solas, es

un cisne afilado corrigiendo vocablos, diciendo cómo

amasar correctamente la pasta para

cocer los panes nuestros de cada mañana.


Fue usted, Virginia, la que dijo

un lleno de neblina domingo de marzo:

Me hundiré con mis banderas flameando.


Ahora bien, ¿por qué siempre supe

que había sido en el mar y con su perro en brazos?


Esta mañana de octubre, muy clara y muy domingo,

Louie su sirvienta, sollozando cual herida gaviota,

me cuenta que fue en un río de lirios

y palomas y olas, olitas que devoraron

su falda, su lisa cabellera y esos ojos

que no dejan de mirarme

jamás, Señora nuestra,

porque leo y releo Orlando y To the Lighthouse

y Three Guineas y me hundo en el agua tan dulce

de su Diario —y ahora soy yo

quien cae, Virginia-luz, rayísimo,

y se pierde y ahoga de dicha

porque el suicidio —diga que sí—

es una corriente de palabras bien dichas

y las olitas nos comen otra vez

los huesos y yo muero feliz

porque la amé hasta

no cansarme nunca de amarla

tanto.

21 de octubre de 1974

655
Nicanor Parra

Nicanor Parra

No Creo En La Vía Pacífica

no creo en la vía violenta
me gustaría creer
en algo —pero no creo
creer es creer en Dios
lo único que yo hago
es encogerme de hombros
perdónenme la franqueza
no creo ni en la Vía Láctea.
764
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

Flor Temprana

FLOR TEMPRANA


A Antonio Moreno y Oviedo.


Mujer que recogiste los primeros

frutos de mi pasión, ¡con qué alegría

como una santa esposa te vería

llegar a mis floridos jazmineros!

Al mirarte venir, los placenteros

cantares del amor desgranaría,

colgada en la risueña galería,

la jaula de canarios vocingleros.

Si a mis abismos de tristeza bajas

y si al conjuro de tu labio cuajas

de botones las rústicas macetas,

te aspiraré con gozo temerario

como se aspira en un devocionario

un perfume de místicas violetas.


443
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Si No Socorre Amor La Frágil Nave

Si no socorre Amor la frágil nave,
combatida de vientos orgullosos,
que entre bravos peñascos peligrosos
la hizo entrar un fresco aire suave,

tal carga de dolor lleva y tan grave
de pensamientos tristes, congojosos,
que no pueden durar tan enojosos
días sin que el morir me desagrave.

Desdén rige el timón, furor la vela,
trabajo el mástil y la escota el celo;
lágrimas hacen mar, suspiros viento.

Nublado escuro de soberbia cela
el norte mío, y sólo veo en el cielo
pena, dolor, afán, rabia y tormento.
318
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ustedes Y Nosotros

Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual

ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez

nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien

ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom

nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud

ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón

nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función

ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal

nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar

ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.
698
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Candoroso Testamento

CANDOROSO TESTAMENTO


Ahora

Me

Cumplen

O

Me

Dejan

Como

Estatua

747
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Último Poema

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría
de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me
relajaría más. Sería más tonto de lo que he
sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería
menos higiénico.

Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres, Subiría más montañas,
nadaría más ríos. Iría a más lugares
a los que nunca he ido, comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada momento de su vida, claro que tuve momentos de alegría. Pero
si pudiera volver atrás trataría solamente de tener buenos
momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de
momentos, no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca iba a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas.

Si pudiera volver a vivir, comenzaría así hasta concluir
el otoño, daría más vueltas en calesita, contemplaría
más amaneceres y jugaría con más niños si tuviera
otra vez la vida por delante...

Pero ya ven, tengo 85 años y sé que me estoy muriendo...
803
Francisco Villaespesa

Francisco Villaespesa

Adiós A Cuba

Con ternuras de madre y piedades de hermana
me ofreciste un oasis de paz en esta guerra,
por eso al alejarse la errante caravana,
tu recuerdo en el fondo del corazón encierra;

y con él las tristezas de su otoño engalana...
Pupila que la muerte sin mirarte se cierra
no sabrá qué es belleza, porque tú eres, Habana,
la ciudad más hermosa que floreció en la tierra.

¡En mi adiós, como ofrenda, te dejo el alma mía!...
¡Que los dioses te amparen, ciudad de encantamiento,
y que siempre contemple la pupila viajera

sobre el maravilloso cristal de tu bahía
fulgurar ondulante a la gloria del viento
la estrella solitaria que brilla en tu bandera!...
522
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Amor Me Trae En La Mar De Su Tormento

Amor me trae en la mar de su tormento
al placer de la ondas de mudanzas,
mil fortunas tal vez, tal vez mudanzas
traen acá y allá mi sentimiento.

Sígueme alguna vez próspero viento,
meten velas entonces esperanzas,
mas salen de través desconfianzas
y acobardan al triste pensamiento.

Siéntome alguna vez alzar al cielo,
y otras mil abajar hasta el abismo;
ya me esfuerzo, ya temo, ya me atrevo.

Ora huyo, ora espero, ora recelo,
y en tanta variedad no sé yo mismo
qué quiero, aunque sé bien que querer debo.
327
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

En Un Jardín

Al decir que las penas son fugaces
en tanto que la dicha persevera,
tu cara es sugestiva y hechicera
y juegan a los novios los rapaces.

Al escuchar la apología que haces
del mejor de los mundos, se creyera
que lees a Abelardo...

En voz parlera
dialogas con los pájaros locuaces.

De pronto, sin que tú me lo adivines,
cual por un sortilegio se contrista
mi alma con la visión de los jardines,

mientras oigo sonar plácidamente
los trinos de tu plática optimista
y el irisado chorro de la fuente.
444
José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre

El Nómade

EL NÓMADE


Yo pertenecía a una casta de hombres
impíos. La yerba de nuestros caballos vegetaba en el sitio de
extintas aldeas, igualadas con el suelo. Habíamos esterilizado
un territorio fluvial y gozábamos llevando el terror al palacio
de los reyes vestidos de faldas, entretenidos en juegos sedentarios de
previsión y de cálculo.

Yo me había apartado a descansar, lejos de
los míos, en el escombro de una vivienda de recreo, disimulada
en un vergel.

Un aldeano me trajo pérfidamente el vino
más espirituoso, originado de una palma.

Sentí una embriaguez hilarante y
ejecuté, riendo y vociferando, los actos más audaces del
funámbulo.

Un peregrino, de rostro consumido, acertó a
pasar delante de mí. Dijo su nombre entre balbuceos de miedo.
Significaba Ornamento de Doctrina en idioma litúrgico.

La poquedad del anciano acabó de sacarme de
mí mismo. Lo tomé en brazos y lo sumergí repetidas
veces en un río cubierto de limo. La sucedumbre se colgaba a los
sencillos lienzos de su veste. Lo traté de ese modo hasta su
último aliento.

Devolvía por la boca una corriente de lodo.

Recuperé el discernimiento al escuchar su
amenaza proferida en el extremo de la agonía.

Me anunciaba, para muy temprano, la venganza de su
ídolo de bronce.


449
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Juan López Y John Ward

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada
uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin
duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar,
de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de
símbolos. Esa división, cara a los catógrafos,
auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil;
Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown.
Había
estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado
en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas
islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue
Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

626
Efraín Huerta

Efraín Huerta

Del Miedo Y La Compasión

DEL MIEDO Y LA COMPASIÓN


A mis amigos y compañeros del IPN.

A las 5.30 del día diez

fulguré como un elemental agonizante.

No veo el año ni el mes

ni los secretos podridos

ni los silencios rotos pero prolongados

como los gusanos y las babosas.


Hoy debo repartir mi miedo

la firma de mi pánico

la verde costra de mis dos mudos pies

sobre las calles ultrajadas.



Dulcemente a solas me miento la madre,

porque yo sí procuré, procuro algo,

canceroso procurador

—hígado roto, riñones de cemento—,

procurador de la miseria y de los muertos,

muerto vivo, poeta funeral,

nacido en junio, en junio muerto,

testigo, testimonio,

dolorido hasta los ascos,

ardido por mis hijos y mis hermanos apaleados,

asesinados.


Dios nos bendiga,

diez, dieces de junio, dioses de siempre,

y compadezcamos a Dios



que tampoco vio nada.

24 de septiembre de 1971

684
Nicanor Parra

Nicanor Parra

Manifiesto

Señoras y señores
Ésta es nuestra última palabra.
—Nuestra primera y última palabra—
Los poetas bajaron del Olimpo.

Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.

A diferencia de nuestros mayores
—Y esto lo digo con todo respeto—
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.

Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.

Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.

Éste es nuestro mensaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todos estos señores
—Y esto lo digo con mucho respeto—
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.

Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.

No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.

Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y se dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.

Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.

Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
«Libertad absoluta de expresión».

Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.

¡Qué lo van a asustar con poesías!

La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Éste es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.

Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
—Y esto sí que lo digo con respeto—
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.

Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firme
—Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos—
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.

Los poetas bajaron del Olimpo.
1.030
Gutierre de Cetina

Gutierre de Cetina

Cercado De Terror, Lleno De Espanto

Cercado de terror, lleno de espanto,
en la barca del triste pensamiento,
los remos en las manos del tormento,
por las ondas del mar del propio llanto,

navegaba Vandalio; y si algún tanto
la esperanza le da propicio el viento,
la imposibilidad en un momento
le cubre el corazón de obscuro manto.

«Vandalio, ¿qué harás hora? —decía—.
Fortuna te ha privado de la estrella
que era en el golfo de la mar tu guía».

Y andándola a buscar, ciego sin ella,
cuando por más perdido se tenía,
la vio ante los nublados ir más bella.
261
Ramón López Velarde

Ramón López Velarde

A La Traición De Una Hermosa

Tú que prendiste ayer los aurorales
fulgores del amor en mi ventana;
tú, bella infiel, adoración lejana,
madona de eucologios y misales;

tú, que ostentas reflejos siderales
en el pecho enjoyado, grave hermana,
y en tus ojos, con lumbre sobrehumana,
brillan las tres virtudes teologales:

no pienses que tal vez te guardo encono
por tus nupcias de hoy. Que te bendiga
mi señor Jesucristo. Yo perdono

tu flaqueza, y esclavo de tu hechizo,
de tu primer hijuelo, dulce amiga,
celebraré en mis versos el bautizo.
409
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
706
Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges

Góngora

Marte, la guerra. Febo, el sol. Neptuno,
el mar que ya no pueden ver mis ojos
porque lo borra el dios. Tales despojos
han desterrado a Dios, que es Tres y es Uno,
de mi despierto corazón. El hado
me impone esta curiosa idolatría.
Cercado estoy por la mitología.
Nada puedo. Virgilio me ha hechizado.
Virgilio y el latín. Hice que cada
estrofa fuera un arduo laberinto
de entretejidas voces, un recinto
vedado al vulgo, que es apenas, nada.
Veo en el tiempo que huye una saeta
rígida y un cristal en la corriente
y perlas en la lágrima doliente.
Tal es mi extraño oficio de poeta.
¿Qué me importan las befas o el renombre?
Troqué en oro el cabello, que está vivo.
¿Quién me dirá si en el secreto archivo
de Dios están las letras de mi nombre?

Quiero volver a las comunes cosas:
el agua, el pan, un cántaro, unas rosas...
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