Citas
Citas para inspirar y reflexionar
En toda empresa hay que dar dos tercios a la razón y un tercio al azar.
Sólo aquellos que nada esperan del azar son dueños del destino.
La casualidad es un desenlace, pero no una explicación.
Estar preparado es importante; esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave.
La ocasión tiene todos los pelos en la frente, cuando ha pasado, no podéis atraparla.
Ojo a las situaciones inesperadas. En ellas se encierran a veces las grandes oportunidades.
No hay mayor mérito que saber aprovechar todas las oportunidades.
Si le llega a uno la ocasión de su vida y no está preparado para aprovecharla, la ocasión de su vida sólo le servirá para hacer el ridículo.
Tu gran oportunidad se puede encontrar justo donde estás ahora mismo.
Ése es uno de los caprichos de la oportunidad. Tiene el curioso hábito de aparecer por la puerta de atrás, y a menudo viene disimulada con la forma del infortunio, o de la frustración temporal. Tal vez por eso hay tanta gente que no consigue reconocerla.
El éxito en la vida de un hombre está en prepararse para aprovechar la ocasión cuando se le presente.
Las oportunidades pequeñas son el principio de las grandes empresas.
No podemos matar el tiempo sin herir la eternidad.
El tiempo es tu navío, no tu morada.
El tiempo es el único crítico sin ambición.
¿Amas la vida? Entonces no malgastes el tiempo, porque ése es el material del que está hecha la vida.
Podemos recuperar el terreno perdido. El tiempo perdido, no.
Se debe ser suave, pero digno; austero, pero no áspero; cortés y completamente sereno.
El mundo es un escenario, pero los papeles están mal repartidos.
Sí, la tranquilidad es una buena cosa, pero de la misma familia que el tedio.
Adoro los placeres sencillos; son el último refugio de los hombres complicados.
Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo.
La paciencia es una virtud calumniada, quizá porque es la más difícil de poner en práctica.
Vivamos de tal manera que, cuando muramos, hasta el de la funeraria lo sienta.
El que es diestro en el siniestro / es en el derecho zurdo, / pues no hay nada más absurdo / que este pobre mundo nuestro.
Se puede andar con una pistola cargada; se puede andar con una pistola descargada; pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada.
El que lleva su farol a la espalda, no echa delante más que su sombra.
No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor, ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y el camino a mis pies.
No es la victoria lo que yo quiero, sino la lucha.
Desnudo o no, hambriento o no, cansado o no, siempre se puede hacer algo cuando se sabe que no queda más remedio que hacerlo.
Lo importante no es llegar, sino ir.
Hereje no es el que arde en la hoguera. Hereje es el que la enciende.
No se hace lo que se quiere y, sin embargo, se es responsable de lo que se es.
¿Para qué repetir los errores antiguos habiendo tantos errores nuevos que cometer?
Se consigue la perfección no cuando no hay ya nada que añadir, sino cuando ya no se deja marchar nada.
Las tres palabras más difíciles de pronunciar son: «Me he equivocado.»
En la vida no hay clases para principiantes; enseguida se le exige a uno lo más difícil.
La experiencia es una cosa muy útil que no sirve para nada.
Convierte tu muro en un peldaño.
Más fácilmente se añade lo que falta que se quita lo que sobra.
¿Buscar? No sólo buscar; crear.
Hasta que no haya cesado de ser, no habré sido jamás.
Lo posible habita cerca de lo necesario.
Haz lo que no pueda afligir tu memoria.
Yo no busco; yo encuentro.
Sólo hay una cosa más dolorosa que aprender de la experiencia, y es no aprender de la experiencia.
Lo desconocido es una excepción; lo conocido, una decepción.
Muchas veces el hombre consigue llegar a lo alto de la escalera, y entonces descubre que la había apoyado en la pared equivocada.