Citas

Citas para inspirar y reflexionar

Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Una religión sin misticismo es como una rosa sin perfume
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Todo parece cambiar cuando tú cambias
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
No esperemos a ser buenos y cordiales. Apresurémonos ya desde ahora a alegrar el corazón de nuestros compañeros durante la corta travesía de la vida
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Cuando mi amigo está infeliz, voy a su encuentro. Cuando está feliz, espero que me encuentre
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Tu cuerpo es templo de la Naturaleza y del espíritu divino. Consérvalo sano. Respétalo, estúdialo, concédele sus derechos
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Mil cosas avanzan. Novecientas noventa y nueve retroceden. Esto es el progreso
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Las mujeres desean ser amadas no porque sean bonitas, o buenas o bien educadas o graciosas o inteligentes, sino por ser ellas mismas
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Los grandes hombres son los verdaderos hombres. Los hombres en los cuales la Naturaleza ha llegado a su pleno logro
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Lo bello es superior a lo sublime, porque es permanente y no sacia. Mientras que lo sublime es relativo, pasajero y violento
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
No niego los derechos de la democracia. Pero no me hago ilusiones respecto al uso que se hará de esos derechos mientras escasee la sabiduría y abunde el orgullo
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
La duda en el amor acaba por hacer dudar de todo
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
La vida es un aprendizaje de renunciamiento progresivo, de continua limitación de nuestras pretensiones, de nuestras esperanzas, de nuestra fuerza, de nuestra libertad
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Cuida tu reputación. No por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Toda necesidad se calma y todo vicio crece con la satisfacción
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Si existe algún conflicto entre el mundo natural y el moral, entre la realidad y la conciencia, la conciencia es la que debe llevar la razón
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
El cielo, el infierno y el mundo entero están en nosotros
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
La mujer es capaz de negar al sol en pleno día
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
La verdadera humildad consiste en estar satisfecho
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
El que desprecia demasiado, se hace digno de su propio desprecio
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
El respeto mutuo implica la discreción y la reserva hasta en la ternura, y el cuidado de salvaguardar la mayor parte posible de libertad de aquellos con quienes se convive
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Vivimos mientras nos renovamos
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Cuanto más se ama más se sufre
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
El hombre se eleva por la inteligencia. Pero no es hombre más que por el corazón
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
El tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
La bondad es el principio del tacto. El respeto por los otros es la primera condición para saber vivir
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Una manera laboriosa de no ser nada, es serlo todo. De no querer todo, de no querer nada, es quererlo todo
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
¿Qué cosa es la locura? Es la ilusión elevada a la segunda potencia
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
El destino tiene dos maneras de herirnos: negándose a nuestros deseos y cumpliéndolos
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Amado Nervo
Amado Nervo
La llamada aristocracia de la sangre es el parasitismo por excelencia. Es el más inicuo de los parasitismos. Y se comprende que todas las revoluciones hayan tratado de barrerla
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Henri-Frédéric Amiel
Henri-Frédéric Amiel
Un error es tanto más peligroso cuanta más cantidad de verdad contenga
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Amado Nervo
Amado Nervo
No es aventurado esperarlo todo. No le cuesta más trabajo a esa corriente formidable de la vida, en que están las causas y los efectos, llenar un ánfora grande que un ánfora pequeña
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Amado Nervo
Amado Nervo
Sólo hay tres voces dignas de romper el silencio: la de la poesía, la de la música y la del amor
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Amado Nervo
Amado Nervo
En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser para encontrar algún odio: ¡nadie puede herirme ya sino de piedad y amor!
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Amado Nervo
Amado Nervo
La realidad no es una, es múltiple. ¡Cada hombre tiene su verdad!
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Amado Nervo
Amado Nervo
Allá en mis años mozos adiviné del Arte la armonía y el ritmo. Y, pudiendo ser rico, preferí ser poeta. ¿Y después? He sufrido, como todos, y he amado. ¿Mucho? Lo suficiente para ser perdonado
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Amado Nervo
Amado Nervo
Los coléricos tienen su alma en las manos de los otros
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Amado Nervo
Amado Nervo
Lo que nos hace sufrir nunca es una tontería, puesto que nos hace sufrir
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Amado Nervo
Amado Nervo
La caridad de los ricos no es más que una forma de remordimiento
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Amado Nervo
Amado Nervo
La vida es un relámpago entre dos largas noches
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Amado Nervo
Amado Nervo
¡La belleza sólo es, pues, un espejismo!
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Amado Nervo
Amado Nervo
Esperanza, nodriza de los tristes
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Amado Nervo
Amado Nervo
Siempre somos dignos de recibir los bienes en los cuales creemos firmemente
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Amado Nervo
Amado Nervo
Muchas veces, en muchos casos, es una gran piedad no dar esperanzas
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Amado Nervo
Amado Nervo
La conciencia del ridículo suele ser más molesta que la conciencia del pecado
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Amado Nervo
Amado Nervo
La libertad suele ir vestida de harapos. Pero aún así, es muy bella. Más bella que todas las ropas de oro y plata
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Amado Nervo
Amado Nervo
La condición por excelencia de la felicidad es no pensar en ella
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Amado Nervo
Amado Nervo
Los celos, como la aprensión de la muerte, son indicios falsos. La infidelidad de una mujer y la última hora llegan siempre cuando menos lo pensamos
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