Pedro Juan Gutiérrez

Pedro Juan Gutiérrez

n. 1950 -- --

Pedro Juan Gutiérrez es un escritor cubano contemporáneo, conocido por su estilo crudo y provocador que a menudo explora los aspectos más oscuros de la vida y la sexualidad. Su obra se caracteriza por una prosa directa y sin concesiones, que ha generado tanto admiración como controversia. A través de sus novelas, cuentos y poesía, Gutiérrez se ha consolidado como una voz importante en la literatura latinoamericana actual, ofreciendo una mirada intransigente sobre la realidad cubana y la condición humana.

n. 1950-01-27, Matanzas

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Anclado en tierra de nadie, de Trilogia sucia de La Habana

Bajé las escaleras. El edificio es de 1936 y en sus buenos tiempos imitó esas moles de Boston y Filadelfia, con fachadas de bancos sólidos y eficaces. En realidad conserva la fachada y los turistas se asombran y le toman fotos y hasta aparece en las revistas, fotografiado sobre todo en días de tormenta. He visto fotos alucinantes, con el mar furioso saltando sobre el Malecón, con esa luz azul-gris de los ciclones, y el edificio salpicado de agua, pero sólido y antiguo. Pero adentro se está cayendo a pedazos y es un laberinto increíble de trozos de madera sin barandas, oscuridad, olor a rancio, y a cucarachas, y a mierda fresca. Y habitaciones añadidas, restando espacio a los pasillos, y broncas y fajazones de los negros. Llegué a la acera y allí al frente estaba el letrero viejísimo, ya casi ilegible: "Una revolución sin peligro no es una revolución. Y un revolucionario sin capacidad de asumir el riesgo no tiene decoro." La frase no estaba firmada. Por la pinta debía ser de Fidel o de Raúl. En la esquina había una valla nueva y enorme. Con letras bien grandes de colores brillantes decía: "Cuba, un país de hombres de altura". En una esquina un atleta negro saltaba sobre un cielo azul. No sé. Era incomprensible.
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Poemas

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Anclado en tierra de nadie, de Trilogia sucia de La Habana

Bajé las escaleras. El edificio es de 1936 y en sus buenos tiempos imitó esas moles de Boston y Filadelfia, con fachadas de bancos sólidos y eficaces. En realidad conserva la fachada y los turistas se asombran y le toman fotos y hasta aparece en las revistas, fotografiado sobre todo en días de tormenta. He visto fotos alucinantes, con el mar furioso saltando sobre el Malecón, con esa luz azul-gris de los ciclones, y el edificio salpicado de agua, pero sólido y antiguo. Pero adentro se está cayendo a pedazos y es un laberinto increíble de trozos de madera sin barandas, oscuridad, olor a rancio, y a cucarachas, y a mierda fresca. Y habitaciones añadidas, restando espacio a los pasillos, y broncas y fajazones de los negros. Llegué a la acera y allí al frente estaba el letrero viejísimo, ya casi ilegible: "Una revolución sin peligro no es una revolución. Y un revolucionario sin capacidad de asumir el riesgo no tiene decoro." La frase no estaba firmada. Por la pinta debía ser de Fidel o de Raúl. En la esquina había una valla nueva y enorme. Con letras bien grandes de colores brillantes decía: "Cuba, un país de hombres de altura". En una esquina un atleta negro saltaba sobre un cielo azul. No sé. Era incomprensible.
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