Luis Rosales fue un poeta español cuya obra se asocia a la Generación del 27, aunque su estilo desarrolló una voz propia y una profunda reflexión sobre la condición humana y la belleza. Su poesía se caracteriza por un lirismo depurado, un lenguaje preciso y una constante búsqueda de la armonía y la trascendencia. Rosales exploró temas como el amor, la muerte, el tiempo, la naturaleza y la memoria, a menudo con una perspectiva existencial y metafísica. Es reconocido por su maestría formal, su equilibrio entre la tradición y la modernidad, y su capacidad para evocar emociones profundas a través de imágenes sugerentes y un ritmo musical. Su obra representa un valioso legado en la poesía española del siglo XX, marcada por la intensidad lírica y la nobleza de su expresión.
n. 1910-05-31, Granada·m. 1992-10-24, Madrid
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Ascensión hacia el reposo, de Abril
Como es misericordia la locura
y el espacio nos brinda la bienaventuranza,
como es la noche viva, la lluvia silenciosa
que va del corazón del hombre hasta los ojos
en un encendimeinto de sombra y hermosura,
como se que al morir terminará la muerte,
como en el corazón se derrama la sangre
con un rumor de lluvia que ilumina la niebla,
como tengo fe de soñar que te amo,
mi carne erá un día como un agua corriente
y mi cuerpo será de silencio amoroso,
de cristal dolorido cuando tú lo iluminas.
Como en la inclinación morena de tus ojos
el silencio vencido se convierte en aroma,
como tengo una voz que se cubre de hierba donde
vuelan las alondras y palabras y lágrimas,
y como en tu cabello despierta la agonía
y la paciencia intacta naufragará en la sangre
porque existe la muerte,
porque la sombra clara se convierte en misterio
y la quietud del mundo colma la transparencia,
porqué el último olvido morirá con el hombre,
y tu boca de llanto y amapolas violentas,
y tus brazas de cal y niebla reclinada,
y tus manos delgadas como álamos de espuma,
y mi voz, y mis ojos,
todo será divino al perder la memoria.
Como insiste el dolor, pero no se termina
y es la lenta ascensión de la sangre al reposo,
como es la primavera al donaire
porque llevas el alma derramada en el paso,
como es caridad para mirar tu cuerpo
y es la noche tranquila tu encendida alabanza,
como tú eres el único sufrimiento posible
y la angustia de cal que me quema los ojos,
con humildad, buscando la palabra precisa,
yo te ofrezco la sombra,
la paciencia del mundo donde olvido la espera,
donde olvido esta inmóvil angustia de ser junco
y sentir en las plantas los impulsos del río,
donde puedo creer,
porque marchamos juntos
igual que dos hermanos perdidos en la nieve.
Luis Rosales Camacho fue un poeta español, cuya obra se enmarca dentro de la Generación del 27. Nacido en Granada, su producción literaria se caracteriza por una gran calidad lírica, una profunda meditación sobre la existencia y una constante búsqueda de la belleza y la armonía. Su poesía, de corte clásico en su formalidad pero moderna en su sensibilidad, aborda temas universales con una voz personal e inconfundible.
Infancia y formación
La infancia y juventud de Rosales transcurrieron en Granada, un entorno culturalmente rico que sin duda influyó en su vocación literaria. Su formación académica le permitió acceder a un amplio bagaje cultural, mientras que sus lecturas y la asimilación de las corrientes poéticas de su tiempo, especialmente las de la Generación del 27, moldearon su desarrollo como poeta. La influencia de la tradición literaria española fue fundamental en sus inicios.
Trayectoria literaria
La trayectoria literaria de Luis Rosales comenzó a tomar forma en los años previos a la Guerra Civil Española, uniéndose al grupo de poetas que conformarían la Generación del 27. A pesar de las vicisitudes históricas, Rosales continuó desarrollando su obra poética a lo largo de su vida, evolucionando estilísticamente y profundizando en sus temas recurrentes. Colaboró en diversas revistas literarias y participó activamente en la vida cultural de su época.
Obra, estilo y características literarias
Entre sus obras poéticas más importantes se encuentran "La luz आवड", "Retama", "La casa sobre el aire" y "Viajes del mar", publicadas a lo largo de su carrera. Su estilo se caracteriza por un lirismo depurado, un lenguaje preciso y musical, y una gran elegancia formal. Rosales a menudo recurre al soneto y a otras formas clásicas, pero infunde en ellas una sensibilidad moderna. Sus temas predilectos son el amor, la muerte, el tiempo, la memoria, la naturaleza y la búsqueda de la trascendencia. Su poesía transmite una sensación de calma reflexiva, de indagación serena sobre los misterios de la vida. El tono de su poesía suele ser lírico y elegíaco, a veces teñido de una sutil melancolía, pero siempre con un fondo de esperanza o de aceptación.
Contexto cultural e histórico
Luis Rosales vivió en una época convulsa para España, marcada por la Segunda República, la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. Perteneciente a la Generación del 27, su obra se vio influenciada por los avatares históricos, aunque él mismo mantuvo una postura de cierta distancia de la política militante, centrándose en la dimensión estética y existencial de la poesía. A pesar de las dificultades, mantuvo lazos con otros poetas y se esforzó por preservar la llama de la creación literaria.
Vida personal
La vida personal de Rosales estuvo marcada por su pasión por la poesía y su profunda conexión con su familia y su tierra natal. Sus relaciones afectivas y sus experiencias vitales moldearon su visión del mundo y se reflejaron en la intimidad de su obra. La figura de su esposa, la también escritora Elena Martí de Rosales, fue de gran importancia en su vida y obra.
Reconocimiento y recepción
Luis Rosales es reconocido como uno de los poetas más importantes de la Generación del 27. Su obra ha sido objeto de estudio y apreciación crítica, y ocupa un lugar destacado en la historia de la poesía española contemporánea. A pesar de las dificultades históricas, su poesía ha sido valorada por su calidad estética y su profundidad humana.
Influencias y legado
Rosales bebió de la tradición poética española, desde Garcilaso hasta los poetas contemporáneos de su generación. Su legado reside en su capacidad para aunar la tradición y la modernidad, creando una poesía de gran rigor formal y profunda resonancia emocional. Su influencia se extiende a generaciones posteriores de poetas que han admirado su depuración estilística y su serena meditación sobre la vida.
Interpretación y análisis crítico
La crítica ha destacado en la obra de Rosales su equilibrio entre la forma y el contenido, su maestría en el uso del lenguaje y su profunda reflexión sobre temas existenciales. Su poesía es interpretada como una búsqueda constante de la belleza y la verdad, un diálogo sereno con el misterio de la existencia.
Infancia y formación
Luis Rosales fue conocido por su discreción y su dedicación casi monacal a la escritura. A pesar de las circunstancias históricas, logró mantener una producción poética constante y de alta calidad, demostrando una notable fortaleza y un profundo amor por el arte.
Muerte y memoria
Luis Rosales falleció en Madrid, dejando un valioso legado poético que continúa siendo leído y admirado. Su obra es un testimonio de la perdurabilidad del arte y de la capacidad de la poesía para trascender las vicisidades de la historia.
Poemas
18
Ascensión hacia el reposo, de Abril
Como es misericordia la locura
y el espacio nos brinda la bienaventuranza,
como es la noche viva, la lluvia silenciosa
que va del corazón del hombre hasta los ojos
en un encendimeinto de sombra y hermosura,
como se que al morir terminará la muerte,
como en el corazón se derrama la sangre
con un rumor de lluvia que ilumina la niebla,
como tengo fe de soñar que te amo,
mi carne erá un día como un agua corriente
y mi cuerpo será de silencio amoroso,
de cristal dolorido cuando tú lo iluminas.
Como en la inclinación morena de tus ojos
el silencio vencido se convierte en aroma,
como tengo una voz que se cubre de hierba donde
vuelan las alondras y palabras y lágrimas,
y como en tu cabello despierta la agonía
y la paciencia intacta naufragará en la sangre
porque existe la muerte,
porque la sombra clara se convierte en misterio
y la quietud del mundo colma la transparencia,
porqué el último olvido morirá con el hombre,
y tu boca de llanto y amapolas violentas,
y tus brazas de cal y niebla reclinada,
y tus manos delgadas como álamos de espuma,
y mi voz, y mis ojos,
todo será divino al perder la memoria.
Como insiste el dolor, pero no se termina
y es la lenta ascensión de la sangre al reposo,
como es la primavera al donaire
porque llevas el alma derramada en el paso,
como es caridad para mirar tu cuerpo
y es la noche tranquila tu encendida alabanza,
como tú eres el único sufrimiento posible
y la angustia de cal que me quema los ojos,
con humildad, buscando la palabra precisa,
yo te ofrezco la sombra,
la paciencia del mundo donde olvido la espera,
donde olvido esta inmóvil angustia de ser junco
y sentir en las plantas los impulsos del río,
donde puedo creer,
porque marchamos juntos
igual que dos hermanos perdidos en la nieve.
446
Ayer vendrá, de Rimas
La tarde va a morir; en los caminos
se ciega triste o se detiene un aire
bajo y sin luz; entre las ramas altas,
mortal, casi vibrante,
queda el último sol; la tierra huele,
empieza a oler; las aves
van rompiendo un espejo con su vuelo;
la sombra es el silencio de la tarde.
Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.
Hay un humo distante,
un tren, que acaso vuelve, mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.
563
Ayer Vendrá
La tarde va a morir; en los caminos
se ciega triste o se detiene un aire
bajo y sin luz; entre las ramas altas,
mortal, casi vibrante,
queda el último sol; la tierra huele,
empieza a oler; las aves
van rompiendo un espejo con su vuelo;
la sombra es el silencio de la tarde.
Te he sentido llorar: no sé a quién lloras.
Hay un humo distante,
un tren, que acaso vuelve, mientras dices:
Soy tu propio dolor, déjame amarte.
502
Autobiografía
Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
463
¿cómo Nace Un Recuerdo?
11
¿CÓMO NACE UN RECUERDO?
Retrato de Dionisio Ridruejo
¿Cómo nace un recuerdo? ¿No era un junio?
El cielo abría su puerta
sobre el valle del Arga. Entre los montes
iba la luz con obediencia trémula.
Recuerdo que el silencio atardecía
toda la vida a su extensión sujeta:
los caminos sin gente, las murallas,
y el fresco olor que a los pinares lleva.
Oyendo unas campanas vi tus ojos,
pequeños y naciendo de la tierra
jugaban con un dejo campesino
en la mirada concentrada y lenta,
no suspicaz pero alertada y pronta,
no impositiva pero fija y cerca
de ser dura, tal vez, cuando nos mira
y nos puede ayudar con su dureza.
Los ojos sin pestañas, se diría
sin párpados también, sin brillo apenas,
con libertad no exenta de mesura,
con derramada y fácil negligencia.
¿Cómo nace un recuerdo? La luz última
arropaba tu cara entre la niebla,
descarnada, pequeña, fina y dulce,
cansado el gesto y sin cansar la fuerza.
El cabello castaño, cuando ríes
la risa te reclina la cabeza;
la piel áspera y pálida, la boca
desdibujada, exánime, risueña.
En testimonio de vivir tenías
hoyuelada la cara,
y había en ella
una gran paz convaleciente:
hoy
sigues dando esa paz que tú no encuentras.
Recuerdo que me hablabas descansando
todo el cuerpo en la voz, y tu voz era
la que llevaba al mundo de la mano,
amplia, segura, convencida, cierta.
Recuerdo... ya no sé. ¿Cuándo empezaste
a estar detrás de la memoria entera,
detrás y como un tren que caminara
sobre dos vidas en la misma rueda?
555
El Bosque Se Iba Haciendo Al Arde
6
EL BOSQUE SE IBA HACIENDO AL ARDE
tristemente naturales
J.Guillén
Me están mirando en tus ojos
los ángeles del instante,
los ángeles que han perdido
la memoria al contemplarse.
Me estoy reuniendo en tus brazos;
te siento casi quemándome;
arden el tronco y las ramas
pero las hojas no arden.
Estamos juntos, sin vernos,
repetidos y distantes,
juntos pero no vividos,
tristemente naturales.
403
La Última Luz
Eres de cielo hacia la tarde, tienes
ya dorada la luz en las pupilas,
como un poco de nieve atardeciendo
que sabe que atardece.
Y yo querría
cegar del corazón, cegar de verte
cayendo hacia ti misma
como la tarde cae, como la noche
ciega la luz del bosque en que camina
de copa en copa cada vez más alta,
hasta la rama isleña, sonreída
por el último sol,
¡y sé que avanzas
porque avanza la noche! y que iluminas
tres hojas solas en el bosque,
y pienso
que la sombra te hará clara y distinta,
que todo el sol del mundo en ti descansa,
en ti, la retrasada, la encendida
rama del corazón en la que aún tiembla
la luz sin sol donde se cumple el día.
758
El Amor Es Una Soldadura Más O Menos Autógena
Si vives enamorado,
no tardarás en saber
que un amor puede doler
cierto, mentido y soñado.
Y quizás ninguno estará de más.
414
Y Escribir Tu Silencio Sobre El Agua
2
Y ESCRIBIR TU SILENCIO SOBRE EL AGUA
Sólo florece el agua que está queda
MIGUEL DE UNAMUNO
No sé si es sombra en el cristal, si es sólo
calor que empaña un brillo; nadie sabe
si es de vuelo este pájaro o de llanto;
nadie le oprime con su mano, nunca
le he sentido latir, y está cayendo
como sombra de lluvia, dentro y dulce,
del bosque de la sangre, hasta dejarla
casi acuñada y vegetal, tranquila.
No sé, siempre es así, tu voz me llega
como el aire de Marzo en un espejo,
como el paso que mueve una cortina
detrás de la mirada; ya me siento
oscuro y casi andado; no sé cómo
voy a llegar, buscándote, hasta el centro
de nuestro corazón, y allí decirte,
madre, que yo he de hacer en tanto viva,
que no te quedes huérfana de hijo,
que no te quedes sola allá en tu cielo,
que no te falte yo como me faltas.
474
La Trasfiguración
Siento tu cuerpo entero junto al mío;
tu carne
es
como un ascua,
fresca e imprescindible
que está fluyendo hacia
mi cuerpo, por un puente
de miel lenta y silábica.
Hay un solo momento en que se junta
el cuerpo con el alma,
y se sienten recíprocos,
y viven
su trasfiguración,
y se adelantan
el uno al otro en una misma entrega,
desde su mismo origen deseada.
Siento tus labios en mis labios, siento
tu piel desnuda y ávida,
y siento,
¡al fin!
esa frescura súbita
como una llamarada
de eternidad, en que la carne deja
de serlo y se desata,
se dispersa en el vuelo,
y va cayendo
en la tierra sonámbula
de tu cuerpo que cede interminable-
mente cediendo,
hasta
que el vuelo acaba y ya la carne queda
quieta, milagreada,
y me devuelve al cuerpo,
y todo ha sido
un pasmo, un rebrillar y luego nada.