Luis Cañizal de la Fuente

Luis Cañizal de la Fuente

Luis Cañizal de la Fuente fue un poeta español cuya obra se enmarca en la generación de los 50, también conocida como la "generación de medio siglo". Su poesía se caracteriza por una profunda introspección, la exploración de temas existenciales y una búsqueda constante de la autenticidad. Aunque no alcanzó la notoriedad de otros contemporáneos, su obra representa una voz singular dentro de la poesía española de posguerra, marcada por la reflexión sobre el tiempo, la memoria y la condición humana. Su estilo, a menudo marcado por un lenguaje cuidado y una sensibilidad lírica particular, le valió el aprecio de críticos y lectores selectos.

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Ave De Paso

“No soy yo ni el otro soy,

sino ¨ alguien intermedio:

pilar del puente de tedio

que va del ayer al hoy”.
(Enmienda de plana a Mário de Sá-Carneiro.)


(He soñado que era otro

más joven y más alegre,

descubridor de amigos de ronco pico de pato,

perdedor de papeles y de tiempo,

comedor de hortalizas a la noche de juerga

y encontrador de hermanos no perdidos.

Pero con la mañana

paso a ser una campa de feria

desierta en un rincón de Portugal:

van cayendo las horas

y justifican mi razón de ser,

una tras otra, mantas,

caballitos, ronquera de reyertas,

tendidos de cerámica, zapatos,

humo de hogueras, voces de pregones,

tropezones

de compradores torpes contra vientos tensos

de tendejones de campaña, imprecaciones

y miradas al cielo de tormenta.

Nunca estuve más lleno y habitado

de gente ajena a mí. De pájaros de cuenta.)


Estremoz, 10 de abril ´98.

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Poemas

27

Verberare: vibrar

La hoguera viva de quemar mis sueños
me ha dejado el cabello
pintado de pavesas de pavor,
y héme aquí que me cato, una a una,
con dedos de cordura,
las nadas de la nada
mientras espero junto a la ventana que amanezca;
me alumbra mientras tanto
la luz valiente de una brisa anisada
que viene rauda de esa mar de escena
al pie del espectáculo.
804

Más Poemas En Prosa

Me hiciste perder el sentido moral de todo en todo.
Lo que desde siempre era malo moralmente, con el andar de los años descubrió su interior blanco y rosado como la oreja de un gato.
Todo el mundo predicando que lo moralmente bueno es el exterior de la oreja del gato: almendrada, peludilla, acariciable pero nunca a redropelo!
Mas he aquí que ya de adolescente hiciste tus escarceos de volverle del revés las dos orejas al gato, y, como eso era perverso, ya el mismo animalito te lo indicaba con un agitar de cabeza que se las dejaba en su ser.
Y al cabo de muchas duras y maduras, cualquiera estima bellísimo el tinte de la oreja gatuna por dentro. Anda y fíate de la opinión ajena y sus bandazos.
351

Populus Nigra

No la chopera, que apenas
sabe esbozar un fácil canto verde:
pero el que canta como un pueblo entero
es el pinar,
la gloria silenciosa
del aire entre las ramas.
La alta gloria callada
del viento entre los pinos.
Su clamoreo largo y sostenido
se funde con la carcajada
de un tren que pasa, al margen, fragoroso,
por la vía apartada. “¡Corre, que lo pierdes!”
(No corras. Más bien báñate
dentro de este oleaje
sonoro. Ensordece en su seno.)
764

Corral De Luz Hipnotizada

Ropa tendida, humilde y pueblerinamente,
en el silencio deslumbrado de las cinco:
banderas derrotadas que no besan el polvo
pero dentro contienen personas bocabajo,
humilladas en su estatura modesta
como reyes antiguos que vendieron
el balandrán poluto a los museos.
Pero estos de ahora, y sobre todo éstas,
lavaron muy lavadas sus holgadas mudas
antes de resignarse pecho a tierra,
por si había que recibir a la muerte con decencia.
Y ahí están, en suspenso la respiración:
mandan un sano olor caliente a tonsura labriega.
695

Belmonte

En Belmonte de la Sierra,
una casita en chaflán
la envidia de las manzanas
se la hacía disculpar
sacando a media mañana
a la pública piedad
os dois irmãos aleijados
al sol de mayor solaz:
cuál babea en su babero
de una banda a otra, y cuál
te mira de arriba abajo
como con pavor de alzar
la vista a ver de vedores.
Sobre los dos, este dosel de altar:
Parejas de manzanas que se besan
opuestas por el vértice
y arreboladas de felicidad.

Los coches daban la vuelta
no pudiendo soportar
las moralidades lusas
cual pendiendo de un moral:
en vez de lustre en las ramas,
un morado barrizal
al pie del árbol de ejemplo.
¡Para eso, mejor campar
por esos campos, agreste,
y, desde el nacer, punzar,
como hace la zarzamora,
que aroma y punza
desde el zarzal!
A parábolas terribles,
desprecios de Portugal:
Desculpe a maçada =
desculpe a maçã.



687

Día De San Meder

San Meder: un carretero
crucificado en efigie en su aguijada
y cuyo nombre cruje dulcemente
con el santificado tinieblario de carreta, bueyes
y sogueo de cuero para yugo de vacas.
Viene por el amanecer el tembloroso monumento
como si contuviese en su castillo andante
la luz delgada del amanecer,
y temiese verterla.
En ese cuello y pulsos trasparecen las venas:
digo en el cuerpo del va-a-ser-de-día.
762

El Cielo De Nuestra Cabeza Es Un Pavés

El cielo de nuestra cabeza es un pavés
de plata (ceniza) malhumorada.
Con él hemos vivido desde que nacimos,
y nada más se manifiesta
cuando las nubes bajas lo deprimen.
652

El Mirar De Los Ojos Isósceles

...Cuando el suspiro de disnea
va cayendo en cadencia de minueto,
que te sientes morir la muerte chica
y nunca acabas de llegar al cielo.
686

Empujar A La Niebla Con La Vista

Empujar a la niebla con la vista
por la cara del lago
era empujar la vida y conjurarla
para que, en vez de desplomarse en una nada,
dé la vuelta en redondo de sí misma
y que la tarde se convierta en día
igual que la canicie inmensa de la barba
deviene espuma con la juventud.
691

Sólo Se Supo Que El Día Había Estado Eugenio

Sólo se supo que el día había estado eugenio
a la hora en que una hornada transparente de nubes
hizo burla a las islas
remedándoles forma y dispersión
bajo el mirar indiferente de la luna mordida.
Luego el paisaje de la punta caimán
se puso el pijama de su humor vítreo
y el aire de la mar daba besos
con labios de ternera:
ésa fue la señal para que todos
empezásemos a pensar en los poetas-esparadrapo,
que dormían su sueño de tiza bajo tierra de Hesperia.
[Quedaban por desarrollar
unas nubes de esperma jubiloso
en forma de epopeya
y de locomotora avecindada en
el último momento.
(Y la luna seguía
mordiéndose las uñas.) ]
698

Comentarios (2)

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Luis Cañizal
Luis Cañizal

Hola. Soy Luis. ¿Cómo son tus apellidos?

rafael
rafael

No se si leerá estas líneas profesor; pero escuchando a Paco Ibañez, ¿quién si no?, a quien me descubrió una mañana en aquel viejo magnetófono, en aquel viejo monumento histórico, en aquel viejo Madrid... me he acordado de usted. ¡Ay si en aquel viejo instante hubiese tenido un mayor aprecio por las letras!...¿¡Cuánto más hubiese disfrutado de sus clases!?...Espero que siga escribiendo, será buen síntoma.