¡oh Cuánto Dice En Su Favor Quien Calla
porque, de amor, sufrir es cierto indicio,
y el silencio, el más puro sacrificio
y adonde siempre amor mérito halla!
Morir en su pasión, sin declaralla,
es de quien ama el verdadero oficio,
que un callado llorar por ejercicio
da más razón por sí no osando dalla.
Quien calla amando, sólo amando muere,
que el que acierta a decirse no es cuidado;
menos dice y más ama quien más quiere.
Porque si mi silencio no os ha hablado,
no sé deciros más que, si muriere,
harto os ha dicho lo que yo he callado.
Biografía
Identificación y contexto básico
Juan de Tassis y Peralta fue un noble español, tercer conde de Villamediana y grande de España. Nació en Logroño. Fue una figura relevante de la literatura barroca española, conocido principalmente por su poesía satírica y burlesca, aunque también cultivó la lírica amorosa y el teatro.Infancia y formación
Hijo de Cristóbal de Tassis y de Isabel de Peralta, pertenecía a una familia noble con tradición en la corte y en el servicio militar. Recibió una esmerada educación propia de su estamento social, que incluía estudios literarios y humanísticos. Se formó en un ambiente cortesano y culto, lo que sin duda influyó en su desarrollo intelectual y en su posterior actividad literaria.Trayectoria literaria
Comenzó su actividad literaria en el círculo cortesano, donde su ingenio y agudeza fueron rápidamente apreciados. Su obra poética, aunque difundida en parte de forma manuscrita, ganó gran fama. Se le asocia con la corriente conceptista del Barroco, destacando por su originalidad y audacia.Obra, estilo y características literarias
Su obra más conocida es el "Jardín de Lope Félix de Vega Carpio", una sátira a Lope de Vega. También destacan sus poemas satíricos, burlescos y amorosos. Su estilo se caracteriza por la agudeza conceptual, el ingenio, el uso de metáforas sorprendentes y el juego de palabras. Su poesía explora temas como el amor, la fugacidad del tiempo, la crítica social y la vida cortesana. Se le considera un precursor de la poesía moderna por su audacia formal y temática.Contexto cultural e histórico
Vivió durante el reinado de Felipe III y Felipe IV, en una época de esplendor literario pero también de crisis económica y social en España. Formó parte de la corte, participando en las intrigas y la vida social de la época. Se le relaciona con otros escritores del Siglo de Oro, aunque su estilo personal lo distingue.Vida personal
Su vida estuvo marcada por su condición de noble y su participación en la corte. Se casó con Ana María de Mendoza. Su muerte fue trágica y violenta, un suceso que conmocionó a la sociedad de la época y que ha sido objeto de diversas interpretaciones.Reconocimiento y recepción
Fue reconocido en vida por su ingenio y su habilidad poética, especialmente en los círculos cortesanos. Su obra circuló ampliamente en manuscritos. A pesar de su muerte prematura, su poesía dejó una impresión duradera y fue admirada por su originalidad.Influencias y legado
Su estilo y su ingenio influyeron en poetas posteriores, especialmente en aquellos interesados en la poesía satírica y conceptista. Su audacia y su voz personal lo convierten en una figura singular del Barroco español.Interpretación y análisis crítico
Su obra es estudiada por su maestría en el uso del conceptismo y su capacidad para la sátira. Se valora su modernidad en el tratamiento de temas y su habilidad para crear imágenes impactantes.Infancia y formación
Se le atribuye un carácter irascible y apasionado. Su asesinato en plena calle es uno de los episodios más dramáticos y recordados de su biografía.Muerte y memoria
Fue asesinado en Madrid en 1622. Su muerte, rodeada de misterio y controversia, marcó el fin de su vida y dejó un recuerdo imborrable en la literatura española.Poemas
26Al Mismo Rodrigo Calderón Redondillas (atribuido)
yace mejorado en suerte;
perdió el ser y fue su muerte
tal que cobró mayor ser.
Caminante, ¿dónde vas?
No estén de tu nombre ajenos:
si fue más para ser menos,
fue menos para ser más.
Hoy de fortuna el desdén
dio aquí una muerte inmortal
a quien el bien hizo mal
y a quien el mal hizo bien.
Epitafio Al Mismo D Rodrigo Calderón (atribuido)
quien nos gobernó el vivir
y nos enseñó a morir,
estrella tan imperiosa;
y la muerte, temerosa,
con haberle preparado
la fortuna y derribado
con tan grande valor, le vio,
que nunca se le atrevió
hasta que le tuvo atado
Romance
ninfa que pisó cristal,
y sobre coturnos de oro
lleva su tributo al mar,
doliente y correspondida
de Amarilis en el mal,
ella sabe por qué llora
y cuán llorosa estará.
Primas son y las primeras
flores que dio Portugal:
una, formación de estrellas;
otra, de rayos no más;
lo que rubrica la perla,
la siempre luz orïental,
tensa imagen del Aurora
y sol que amanece ya.
Rojos anima claveles
en los dos labios que más
bella afrenta de las perlas
el Amor supo celar.
De sí mismo dé sus flechas,
pues las que al arco da
hebras son finas que Clori
apenas sabe envidiar.
El aliento que respira
quintaesencia es del azahar;
abriles y mayos pisa
con su animado cristal.
Si con dos luceros mira
-que aun no se dejan mirar-,
qué no rinde, qué no vence,
y qué no conquistará.
Presa tiene a Francelisa,
y ella en sus brazos está;
el peligro de sus brazos
de mi muerte lo sabrá.
Con rayos el sol
a cuya lumbre jamás
habrá libre corazón,
habrá exenta libertad.
Dulces son de Amor cadenas,
y aun dellas no liberal,
en la mezcla de los ojos
donde es dulce el espirar.
Cuanto dice y cuanto hace
es peligroso ademán,
el buen aire es su retrato,
si se puede retratar.
La que en su norte es estrella
y no de lumbre polar,
sino de la luz más fija
que venera nuestra edad;
es la suya en pocos años
muchos siglos de beldad,
hermosura con veneno
y peligro que adorar.
Que se le huye y que vive
y que se deja alcanzar,
que no envidie el escarmiento,
que no desprecie el afán.
Por ella llora Amarilis,
por ella llorando están
cuantos saben entender,
cuantos supieren mirar.
Francelisa, agradecida,
o teniendo que pagar,
con su hermosísima prima
dio celos y aun quizá más;
pues para sacar de Amor
misterio que oculto está,
hoy le faltará el deseo
y mañana le sobrará.
Discursos son de la envidia
en la culpa de un mordaz,
Francelisa y Amarilis
magna conjunción es ya.
A Josefa Vaca, Reprendiéndola Su Marido
esta corte del rey, cordura tenga;
mire que el vulgo en murmurar se venga
y el tiempo siempre sin hablar avisa.
»Por nuestra santa y celestial divisa,
que de hablar con los príncipes se abstenga,
y aunque uno y otro duque a verla venga,
su marido no más, su honor, su misa».
Dijo Morales y rezó su poco,
mas la Josefa le responde airada:
«¡Oh, lleve el diablo tanto guarda el coco!
»¡Mal haya yo si fuese más honrada!»
Pero como ella es simple y él es loco,
«miró al soslayo, fuese y no hubo nada».
Descripción De Toledo
cirineos de putas y ladrones
seis caballeros y seiscientos dones
argentería de linajes viles;
doncellas despuntadas por sutiles,
dueñas para hacer dueñas intenciones,
necios a pares y discretos nones,
galanes con adornos mujeriles;
maridos a corneta ejercitados,
madres que acedan hijas con el vino,
bravos de mancomún y común miedo;
jurados contra el pueblo conjurados,
amigos como el tiempo de camino,
las calles muladar: esto es Toledo.
Al Alguacil Pedro Vergel
dieron al buen Vergel y por cercano
deudo de los que tiene so su mano,
pues le tiene esta Villa por cabestro.
Aunque en esto de cuernos es maestro
y de la facultad es el decano,
un torillo, enemigo de su hermano,
al suelo le arrojó con fin siniestro.
Pero como jamás hombres han visto
un cuerno de otro cuerno horadado
y Vergel con los toros es bienquisto,
aunque esta vez le vieron apretado
sano y salvo salió, gracias a Cristo;
que Vergel contra cuernos es hadado.
A La Muerte De D Rodrigo Calderón
no cupo en sí, ni cupo en él su suerte,
viviendo pareció digno de muerte,
muriendo pareció digno de vida.
¡Oh Providencia nunca comprendida,
auxilio superior, aviso fuerte:
el humo en que el aplauso se convierte
hace la misma afrenta esclarecida!
Purificó el cuchillo los perfectos
medios que religión celante ordena
para ascender a la mayor victoria,
y trocando las causas sus efectos,
si glorias le conducen a la pena,
penas le restituyen a la Gloria.
A Los Presagios Del Día Del Juicio
para unir las especies desatadas
con que al Juicio final serán llamadas
las almas puras con gloriosa pompa,
cuando la voz de Dios, abriendo, rompa
los mármoles y losas más pesadas,
porque salgáis unidas y apuradas
en forma a quien el tiempo no corrompa.
No puede estar ya lejos, pues es cierta
aquella confusión, cuya agonía
los dormidos espíritus despierta.
Antes, en este caso juzgaría
que ver cosa inmortal, sin tiempo, muerta,
es ya de los prodigios de aquel día.
A Un Retrato
hechas a vuestras grandes perfecciones,
porque donde acredita sus pasiones
sólo amor las escribe y yo las leo.
Vencido queda el arte del deseo,
los imposibles dando por razones,
y en esta fe tan libre de opiniones
fundo lo que de vos no alcanzo y creo.
Si en lo menos se pierde más el tino,
en lo más, ¿qué será de aquel traslado
que procura sacar el arte en vano?
Sólo yo tengo aquel tan peregrino
en que el original no está agraviado,
hecho en mi corazón por vuestra mano.
Silencio, En Tu Sepulcro Deposito
ronca voz, pluma ciega y triste mano,
para que mi dolor no cante en vano
al viento dado ya, en la arena escrito.
Tumba y muerte de olvido solicito,
aunque de avisos más que de años cano,
donde hoy más que a la razón me allano,
y al tiempo le daré cuanto me quito.
Limitaré deseos y esperanzas,
y en el orbe de un claro desengaño
márgenes pondrá breves a mi vida,
para que no me venzan asechanzas
de quien intenta procurar mi daño
y ocasionó tan próvida huida.
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