Gaspar María de la Nava Álvarez

Gaspar María de la Nava Álvarez

1745–1807 · vivió 62 años -- --

Gaspar María de la Nava Álvarez fue un poeta cuya obra se enmarca en la tradición literaria española. A través de sus versos, exploró temas recurrentes en la lírica, buscando la belleza formal y la expresión de sentimientos universales. Su estilo, aunque arraigado en corrientes pasadas, intentó conectar con la sensibilidad de su tiempo, dejando un legado de poemas que reflejan la profundidad del alma humana.

n. 1745-06-04, Gijón · m. 1807-06-07, Xixón City

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Gazela Xxx

Llegó la rosa, amigos;
vengan, vengan los juegos;
esto mismo aconsejan
los venerandos viejos.

No hay tristeza ahora en nadie,
pero, ¡ay!, que vuela el tiempo.
Pues bebamos con ansia
mas que el tapiz manchemos.

Dulce el aura es, da gozo;
mas yo apurar prefiero
el rojo vino al lado
de un semblante halagüeño.

Venga la lira; adversa
es la suerte a los buenos.
¿Para evitar su angustia
por qué no enloquecemos?

¡Cómo brilla la rosa!
Agua y vino, que el fuego
de amor, que me consume
quiero apagar con ellos.

Hafiz, ruiseñor eres.
¿Pues cómo tú al aspecto
de las rosas pudieras
mantenerte en silencio?
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Poemas

15

Gazela Xxx

Llegó la rosa, amigos;
vengan, vengan los juegos;
esto mismo aconsejan
los venerandos viejos.

No hay tristeza ahora en nadie,
pero, ¡ay!, que vuela el tiempo.
Pues bebamos con ansia
mas que el tapiz manchemos.

Dulce el aura es, da gozo;
mas yo apurar prefiero
el rojo vino al lado
de un semblante halagüeño.

Venga la lira; adversa
es la suerte a los buenos.
¿Para evitar su angustia
por qué no enloquecemos?

¡Cómo brilla la rosa!
Agua y vino, que el fuego
de amor, que me consume
quiero apagar con ellos.

Hafiz, ruiseñor eres.
¿Pues cómo tú al aspecto
de las rosas pudieras
mantenerte en silencio?
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Soneto Desiste El Poeta De Hacer Versos Durante La Guerra

Cupido como niño se estremece
del temeroso son del bronce herido
y en las faldas de Venus escondido
mientras dura la guerra no parece.

Como el numen que el pecho me enardece
a sus blandos halagos le he debido,
con el bélico afán está abatido,
con el continuo susto se enflaquece.

Pues tiembla y huye de la lid el ciego,
pues sin él no hay ardor ¿por qué me afano?
¿por qué en pos de las musas no sosiego?

No más versos míos hasta que Jano
a la Discordia apague el mustio fuego
y la graciosa paz no dé la mano.
590

Sobre Los Inciertos Placeres De La Vida

¿Hay estado que esté libre
de la horrorosa tristeza?
¿A quién no roba la sangre
de la mejilla la pena?

Mi alma el vergel de esta vida
contempló con faz atenta,
y no encontró rosa alguna
sin espina que la hiriera.

¡Cuántos años he vagado
en torno de las tabernas
y no gustado yo vino
que no cause borrachera!
594

La Gota De Agua Fábula Por Sadi

Bajaba de las nubes desprendida
una gota a la mar. Estremecida,
¡cuánta agua! —exclama—. ¡Qué
extensión! Soy nada
con esta enorme masa comparada.
En tanto que ella con rubor se encoge
una concha en su seno la recoge,
la abriga, la alimenta de tal suerte
que en una hermosa perla se convierte,
y ora brilla en la frente de un rey puesta.
¡Tal premio consiguió por ser modesta!
603

A Una Mujer Que Decía Estar Apasionada De Él En Su Vejez Por El Califa Al Moktofy Liamriltah

Me dices que me adoras, embustera;
así se halaga al juvenil deseo:
di: te aborrezco; y te diré: lo creo,
que al viejo no hay ninguno que lo quiera.
503

Descripción De Una Muchacha Fragmento Del Moallakah De Amralkeis

Delicada muchacha, refulgente,
de cuerpo enhiesto, pecho relevado,
como líquida plata rebruñido,
se aparta, y vuelve su apacible rostro,
mirando tiernamente, como suele
la recelosa madre del cervato;
su cuello, ornado en torno de collares,
al de la hermosa gacela se parece
cuando ufana pompea por el prado;
sus cabellos, adorno de sus hombros,
son negros, son negrísimos y espesos,
cual los densos racimos de la palma;
su cintura un cordón en lo delgado,
su pierna como ramo de palmera
regado de continuo por el agua,
esclarece las sombras de la noche,
cual la sagrada lámpara esplendente
de oculto vigilante solitario;
su faz, como perla roji-blanca,
alimentada en aguas cristalinas
no turbadas jamás de vïajantes.
602

A Un Amigo El Día De Su Cumpleaños

Naciendo el llanto humedeció tus ojos,
y reímos en torno de tu cuna.
¡Ojalá rías al perder tus luces,
mereciendo te lloren en la tumba!
455

A Una Muchacha Llorando Por Ebn Al Rumi

Cual la viola del huerto,
cuyas süaves hojas
brillan con el rocío
que derrama la aurora,
parece la flor mía,
cuando a la angustia brotan
de sus ojos azules
mil perlas deliciosas.
520

A La Batalla De Sehbal Por Jaafer Ben Abla

¡Ah valle de Sehbal, absorto viste
cómo contra nosotros se agitaron
varones y mujeres; y tú oíste
cuántas injurias éstas abortaron!

«Haced vuestra elección», dicen los vanos;
«Solamente tenéis dos condiciones:
o que opriman cadenas vuestras manos,
o agudas lanzas vuestros corazones».

Les replicamos: «Éstas, atrevidos,
para vosotros en la lid rabiosa;
y levantarse nunca los vencidos
logren de su caída vergonzosa».

¿Y quién sabe si acaso nos espera
en la pugna la muerte destructora,
si ha de ser nuestra vida duradera,
o cuándo de su fin será la hora?

Y en pos todo su campo recorrimos
con pie firme, sus filas deshaciendo,
y rojo el suelo con la sangre vimos,
que iba la espada en derredor vertiendo.

«Ya veis nuestra elección bien pronunciada»,
gritamos; «pues dejó el combate fiero
en nuestra mano el pomo de la espada,
en nuestro corazón el duro acero».
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Los Verdaderos Placeres

Vino, y festín sabroso,
y el dulce retozar de la camella,
que firme el suelo huella,
a la que amo ansioso
recuesta en lo interior del bosque umbroso.

Muchachas agraciadas,
que en torno nos rodean, con vestidos
de oro y seda tejidos;
y las frentes veladas
cual ebúrneas estatuas delicadas;

abundancia y sosiego,
y el ay suave de la cuerda herida
hacen feliz la vida:
y el hombre sigue ciego
de la fortuna el inconstante juego.

El caso adverso y fuerte,
y la dicha apacible, y la riqueza,
y la amarga pobreza
tienen la misma suerte:
que cuanto vive está sujeto a muerte.
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