Abril
del mundo sus ecos,
y cómo recibo tu brisa húmeda.
Entre mis brazos olvidas
cómo es del bosque su luz,
cómo del lenguaje, su palabra.
El coito y la página
fueron poemas.
Tu luz y mi destino
son versos evidentes.
Enrique Villagrasa González fue un poeta español cuya obra se caracteriza por una profunda introspección y un lenguaje cuidado. Sus versos exploran temas universales como el amor, el paso del tiempo y la condición humana, a menudo teñidos de melancolía y una búsqueda constante de sentido. Su trayectoria poética se desarrolló en un contexto de renovación literaria, donde su voz personal supo encontrar un espacio distintivo. La conexión con la naturaleza y la reflexión sobre la existencia son pilares fundamentales en su corpus poético.
A Manuel Miranda Estrampes
Buscas la llama del espíritu,
pero el tiempo corre.
Estrecho es el paso de la prueba.
La palabra perdura
y trasciende al mármol y al ciprés.
El camino por encima de la sombra,
cual lechuza de piedra,
que observa como asciendes
cansado, sin aliento.
Olvido y silencio. Lo no escrito.
Paisajes abiertos te envuelven.
Tu razón es soledad,
es presencia. Es voz.
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.José Hierro
Nada
Hoy, jueves lardero, febrero de dos mil dos,
las palabras de nuevo olvidan
cómo es el lenguaje roto,
cómo es la no luz del día,
cómo es la no luz de la noche,
y cómo es la incertidumbre.
Hoy, también, nos une el vacío a los poetas,
acaso lo podemos definir,
acaso te puedo no imaginar,
acaso eres dueño de la sombra
de tu pluma.
Hoy sobre el papel la nada
no es y por no ser
nos encierra en su vacío.
¡Ah, el verso!, dura máscara
perdida en el poema
donde nada sucede:
donde se refleja tu imagen
nada: todo claridad, todo
blancura, mas nada.
Necesidad del canto
y canto mismo, palabra,
en el lecho nupcial de la quimera.
Jesús Hilario Tundidor
A Manuel López Azorín
qué precisas palabras que la espuma decía
Vicente Aleixandre
Los poemas esconden
en precisas palabras
lo no dicho.
¿El secreto?,
su espuma,
su vacío.
¿Acaso dudas poeta
del fugaz espejo
y su transparencia?
¡Ah, luminosa luz
que elige el ocultamiento!
Invierno
Herido por tu beso
y su locura
y lacerado por el gemido,
de invierno borracho,
todo es pasión oculta
en este nido de algas:
océano de sensaciones.
Nieva, otra vez, ya sabes,
yo escribo pobres palabras
tras los cristales.
Y sigo,
continúo bebiendo
en el latir de su boca
y sus múltiples destellos.
Voz, luz, palabra
En el surco del verso,
que tu voz siembra,
el verbo se encierra.
Misterio, línea de luz,
que ni el sabio conoce.
Cuándo germinará tu voz;
y dónde, pues, la línea de luz;
¿y la línea de sombra?
Oscuro poema
este canto
por el agua clara.
Sólo la palabra es el infinito.
Sendero
En tinieblas y más sombras,
sin luz,
así camino por este canto.
Y me encuentro
con demasiados
poemas sombríos,
con demasiados
versos pálidos,
con demasiados
poetas aburridos.
¿Para cuándo el blanco verso
con su luz y tan intensa
que ciegue la página blanca?
Adiós
La ceniza de unos versos olvidados,
vomita paseos por la orilla de la noche.
Y es que su cadencia grita música
por las caricias de tus dedos.
No ladrón…
y sí soñar otra vez
tu mismo sueño.
…y sí soñar otra vez
tu mismo sueño.
Es la naturaleza una obra de arte
con el paisaje sorprendido a nuestros ojos.Kepa Murua
La poesía es luz de primavera
que sueña,
la pintura es luz de verano
que sugiere,
la música es luz de otoño
que evoca,
y la vida toda es luz de invierno
que sorprende.
Y todo
diálogo que conmueve
en la página
en el lienzo
en el pentagrama
y sólo ellas son
conocimiento
comunicación
claridad
espacio
lecho común de rosas:
silencio, plasticidad, ritmo.
A Jesús Hilario Tundidor
Canté el dolor, llorando la alegría.
Gabriel Bocángel
Con una rosa en la mano paseas y ves
del sol el sol y del pueblo sus montañas;
y del río que corre el agua que lleva
tras los juncos de tu infancia:
naces a la vida y un mayo florece
y tu padre en la escuela el tejado echaba.
Y te alejas de la página,
de la palabra no escrita;
del tiempo y de su espacio,
de la espera del signo.
Y por huir huyes de la huida:
del silencio y de su sombra,
por ruinas y conventos.
Amanecer
Amanece cada día,
temprano, y el alma
al frío oscuro,
de los más frágiles;
en el umbral, siempre,
en contenida sombra,
la caricia de sus labios.
Busco de la tarde los destellos,
del quiebro de su sonrisa
y cristal herido por su luz
cortejo el mar. Eco de celo.
El fulgor de sus ojos quiero.
La memoria del dolor y su vértigo,
para contemplar el asombro.
Y la vida duele,
en su oscura mirada,
Cuando nieve
derramaba noviembre,
en el parque donde jugábamos
al mediodía.
Olvido
En el olvido siempre
la más tímida página,
que vuela lejos,
tras el eco de los poetas.
Fluye el invierno,
no la poesía;
nievan susurros;
por la noche,
alrededor del fuego.
En el hogar,
la voz es caricia.
Fija la distancia la memoria,
los anhelos heridos,
las lágrimas,
el frío soneto de la tarde.
Pero, tras la palabra tú,
ahí, sin más, espejo,
en desnudez de cuerpos
con la vida.
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