Xviii
El viento que entra en la cocina sacude el cartelón con el
rostro de alguna
actriz del cine mudo. Mary Pickford tal vez. Es bella, sus ojos brillan
suavemente y con la boca construyen una semisonrisa tiernísima,
callada
También nosotros, aquí, somos actores mudos. Tenemos
brillos
suaves, ternuras sucias de sangre seca como niños, mucho
silencio
alrededor.
La platea prefiere el film sonoro. ¿Quién hizo esta
película? De
este lado de la pantalla, el nuestro, se oyen muertos soltando vida de
a poquito como un crujir de sueños, los torturados gritan,
crepita
gente en la prisión, bajo el estruendo de las botas militares la
injusticia es un rugido infernal. Del otro lado, parece que ven pasar
fantasmas pálidos y ningún piano los anuncia.
Te amo, Mary Pickford, sé que ahora me amás. Entra el
viento y
sacude nuestros amores de papel.
rostro de alguna
actriz del cine mudo. Mary Pickford tal vez. Es bella, sus ojos brillan
suavemente y con la boca construyen una semisonrisa tiernísima,
callada
También nosotros, aquí, somos actores mudos. Tenemos
brillos
suaves, ternuras sucias de sangre seca como niños, mucho
silencio
alrededor.
La platea prefiere el film sonoro. ¿Quién hizo esta
película? De
este lado de la pantalla, el nuestro, se oyen muertos soltando vida de
a poquito como un crujir de sueños, los torturados gritan,
crepita
gente en la prisión, bajo el estruendo de las botas militares la
injusticia es un rugido infernal. Del otro lado, parece que ven pasar
fantasmas pálidos y ningún piano los anuncia.
Te amo, Mary Pickford, sé que ahora me amás. Entra el
viento y
sacude nuestros amores de papel.
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